Siniestralidad Laboral en España 2025: Cifras, Causas y lo que Todo Técnico de PRL Debe Saber
Siniestralidad
Laboral en España 2025: Cifras, Causas y lo que Todo Técnico de PRL
Debe Saber
En 2025 fallecieron 735 trabajadores en España como consecuencia de accidentes laborales. Eso representa un descenso del 7,7% respecto a 2024 (61 fallecidos menos), un dato positivo que sin embargo no debe hacernos bajar la guardia: seguimos perdiendo a dos trabajadores cada día.
De esas 735 víctimas:
584 murieron durante la jornada laboral (bajada del 9,6%, son 62 menos que en 2024).
151 fallecieron en accidentes in itinere —en el trayecto al o desde el trabajo— (uno más que en 2024).
676 eran trabajadores asalariados y 59 autónomos.
Por sexo: 546 hombres y 38 mujeres (en accidentes en jornada).
Además, entre enero y noviembre de 2025 se registraron 620.386 accidentes laborales con baja (descenso del 1,3%), de los cuales 3.701 fueron graves.
La clasificación de las causas de muerte es fundamental para orientar la intervención preventiva. En 2025 destacan tres grandes grupos:
Causas naturales (infartos y derrames cerebrales): 251 muertes. Es la causa mayoritaria y la más complicada de abordar desde la PRL clásica. Exige un enfoque de vigilancia de la salud proactivo, evaluación de riesgos cardiovasculares y gestión del estrés laboral.
Causas físicas (caídas, golpes, aplastamientos): 179 fallecidos. Riesgos críticos en construcción e industria, altamente prevenibles con evaluaciones rigurosas y EPIs adecuados.
Accidentes viales laborales: 73 muertes (incluyendo 138 en trayectos in itinere, 7 más que en 2024). El riesgo vial sigue siendo una asignatura pendiente en los planes de prevención de muchas empresas.
Reflexión técnica: El hecho de que la primera causa de muerte laboral sean los eventos cardiovasculares no traumáticos nos obliga a integrar la vigilancia de la salud como pilar estratégico de la PRL, más allá de los riesgos físicos tradicionales. También apunta a la necesidad urgente de abordar los riesgos psicosociales, el estrés crónico y las largas jornadas.
El análisis sectorial revela tendencias muy dispares que exigen respuestas diferenciadas:
Servicios: 262 fallecidos (–64 respecto a 2024). Mayor volumen absoluto, pero con mejora significativa.
Construcción: 164 fallecidos (+29 respecto a 2024). Incremento del índice de incidencia mortal del 17,8%. Dato más preocupante del balance, asociado a la recuperación de la actividad constructora sin el refuerzo preventivo correspondiente.
Industria: 110 fallecidos. Riesgos persistentes en maquinaria y manufactura.
Agrario: 48 fallecidos (–21 respecto a 2024). Reducción notable y positiva.
El aumento en construcción, señalado también por CCOO, evidencia que el crecimiento económico sin inversión preventiva cuesta vidas. La correlación entre actividad constructora y siniestralidad es una constante histórica que no hemos sabido romper.
Más allá del drama humano, los accidentes de trabajo generan un coste económico masivo para el tejido empresarial y para el sistema público. Según estimaciones de la OIT y sindicatos como UGT, la siniestralidad laboral supone alrededor del 5,4% del PIB en pérdida de actividad por Incapacidad Temporal. A eso hay que sumar los costes directos (prestaciones, indemnizaciones, asistencia sanitaria) e indirectos (absentismo, reemplazos, formación de sustitutos, daño reputacional).
Cada euro invertido en prevención ahorra, según la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, entre 2,2 y 4,8 euros en costes derivados de accidentes. El argumento económico refuerza el ético.
Una noticia de enorme relevancia que acompaña a estos datos: en febrero de 2026, Gobierno y sindicatos han firmado un acuerdo para modernizar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, vigente desde 1995 y claramente desfasada. Las principales novedades incluyen:
Incorporación de la salud mental como riesgo laboral explícito.
Reconocimiento de riesgos derivados de la digitalización, el teletrabajo y el cambio climático.
Creación del delegado territorial de prevención para empresas de hasta 10 trabajadores, medida clave para la pequeña empresa.
Como técnica de PRL, esta reforma es bienvenida. La realidad laboral del siglo XXI —algoritmos, pantallas, estrés digital, trabajos híbridos— exige un marco normativo actualizado. El reto ahora es que la ley se traduzca en cultura preventiva real en el día a día de las organizaciones.
El descenso del 7,7% es positivo, pero insuficiente: dos muertes diarias siguen siendo dos muertes de más.
La vigilancia de la salud cardiovascular debe ser un eje central de los planes preventivos, especialmente en sectores con alta carga de trabajo y estrés.
El sector construcción requiere atención prioritaria e inspección reforzada, ante su preocupante repunte.
Los planes de seguridad vial laboral deben dejar de ser documentos formales y convertirse en acciones reales: formación, gestión de desplazamientos, control de tiempos de conducción.
La reforma de la Ley de PRL es una oportunidad que el sector debe aprovechar para elevar el nivel de protección efectiva.
Fuentes: Ministerio de Trabajo y Economía Social · INSST · EFE · Canal Sur · Corporate.es · OIT
Isabel E. Ortiz Fernández — Directora Empleo y Formación · Técnica Superior en PRL · Docente de IA y RGPD

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