La IA transformará millones de empleos. El sector sociosanitario no está en riesgo, está en expansión.

 


La IA transformará millones de empleos. El sector sociosanitario no está en riesgo, está en expansión.

Una reflexión desde la Dirección del Programa de Empleo y Formación Sociosanitario.Por Isabel E.Ortiz Fernández.

Cada semana leo un titular sobre la inteligencia artificial y el fin del empleo. Algunos hablan de ocho millones de puestos de trabajo en riesgo en España antes de 2033. Otros, de que el 41% de las empresas planea reducir su plantilla antes de 2030 por la automatización. Hay quienes comparan lo que está ocurriendo con la Revolución Industrial. Y no les falta razón en que algo grande está pasando.

Pero cada vez que leo esos titulares, pienso en las personas que están a punto de incorporarse al Programa de Empleo y Formación CUIDAR EL RUBIO, en el Ayuntamiento de El Rubio. Personas que van a formarse como auxiliares de ayuda a domicilio y como técnicos en atención sociosanitaria en instituciones sociales, a través de los Certificados de Profesionalidad SSCS0108 y SSCS0208. Y me pregunto, con toda la seriedad que merece la pregunta: ¿tienen motivos para preocuparse?

La respuesta, cuando uno se molesta en leer más allá del titular, es más matizada y —en su caso— bastante más tranquilizadora de lo que parece.

El mapa real del riesgo: no todos los empleos son iguales

Cuando los informes hablan de empleos en riesgo, hablan principalmente de lo mismo: tareas repetitivas, predecibles, basadas en el procesamiento de información o en decisiones estandarizadas. El Foro Económico Mundial, en su informe Futuro del Empleo 2025, lo deja claro: los puestos más expuestos a la automatización son los administrativos y clericales, los de atención al cliente básica, los contables, los de logística y transporte. En España, Randstad Research estima que alrededor de dos millones de empleos están en riesgo de desaparecer por la automatización antes de 2030 —especialmente en comercio y actividades administrativas—, mientras que en transporte y logística el riesgo alcanza a más de la mitad de los puestos.

¿Y el sector de los cuidados? Los informes son sorprendentemente unánimes: está en el extremo opuesto del espectro.


El mismo Foro Económico Mundial señala que los empleos de primera línea en la economía del cuidado lideran el crecimiento en términos absolutos, junto con la agricultura, la construcción y la educación. BBVA Research, en su análisis publicado en marzo de 2026, no encuentra evidencia de pérdida de empleo en los roles que requieren interacción física compleja y adaptación a entornos variables. Y el informe de Tendencias de Empleabilidad 2026 de OBS Business School —publicado apenas hace una semana— estima que la economía Silver, vinculada al cuidado de personas mayores, podría generar hasta cuatro millones de empleos netos en el conjunto de Europa antes de 2030.

¿Por qué? Porque lo que hace un auxiliar de ayuda a domicilio o un técnico sociosanitario no se puede reducir a un algoritmo.

Lo que la IA no puede hacer: y eso es lo que más importa en este trabajo

Hay algo que merece decirse con claridad, porque a veces el debate sobre la IA y el empleo lo oscurece: la tecnología es extraordinariamente buena procesando datos, reconociendo patrones, optimizando rutas, gestionando documentación. Es mediocre —por no decir incapaz— en todo lo que requiere adaptación continua a una persona concreta, en un momento concreto, con un estado emocional y físico que cambia cada día.

Pongamos ejemplos reales, del tipo de trabajo que aprenden a hacer nuestras alumnas y alumnos:

  • Movilizar a una persona con hemiplejia respetando su ritmo, su dolor, su dignidad y su miedo, ajustando la técnica a lo que ese cuerpo necesita hoy, no lo que decía el protocolo ayer.
  • Detectar que una señora mayor que siempre está animada hoy está callada, y saber que algo va mal antes de que ella pueda o quiera decirlo.
  • Preparar la comida que le apetece —no la que toca según la dieta— porque hoy cumple años y eso importa.
  • Acompañar en un momento de confusión nocturna, con calma, con presencia, con la voz correcta.
  • Limpiar un domicilio con el orden que tiene sentido para quien vive allí, no para quien limpia.

Ninguna de estas cosas se automatiza. No porque sea tecnológicamente imposible en abstracto, sino porque el valor de hacerlas está precisamente en que las hace una persona.

El sector que más necesita profesionales en España: precisamente este

Si el argumento anterior es el de la resistencia a la automatización, hay un segundo argumento que es igualmente poderoso: la demografía.

España es una de las sociedades más longevas de Europa. Hoy hay casi diez millones de personas mayores de 65 años. En 2060, según el INE, serán dieciséis millones. Y el sistema de cuidados ya está, ahora mismo, en situación de déficit estructural.

Los datos de la primavera de 2026 son elocuentes: la Fundación Economía y Salud acaba de documentar que entre 40.000 y 50.000 pacientes con ictus permanecen ingresados en hospitales de agudos semanas o meses después de recibir el alta clínica, simplemente porque no hay recursos sociosanitarios alternativos a los que derivarlos. El análisis de Octopus Capital confirma que España necesitará crear 230.000 nuevas camas residenciales antes de 2033. El gasto en cuidados de larga duración, que hoy representa el 0,9% del PIB, se proyecta que alcance el 1,7% entre 2026 y 2050.

Y hay escasez de profesionales. No sobran. Faltan. El Consejo de Enfermería alertó en febrero de 2026 de que la escasez de profesionales en residencias pone en peligro la salud de los mayores. La Federación Empresarial de la Dependencia lleva años señalando la dificultad del sector para atraer y retener talento cualificado.

Por cada 100 personas que abandonan la vida laboral en España, apenas se incorporan 73 jóvenes. El sector de los cuidados no tiene un problema de exceso de trabajadores. Tiene exactamente el problema contrario.

Entonces, ¿para qué sirve la IA en este sector?

Aquí está la parte más interesante del análisis, y la que más me importa como directora de un programa de formación: la inteligencia artificial sí va a transformar el trabajo sociosanitario. Pero no va a eliminar a quienes lo hacen. Va a cambiar qué partes de su trabajo requieren más atención, más criterio y más formación.

Ya está ocurriendo en 2026. Los sistemas de monitorización remota —tensiómetros conectados, glucómetros con Bluetooth, sensores de movimiento en domicilios— transmiten datos en tiempo real a los equipos de cuidados. Las plataformas de gestión de la dependencia incorporan IA para optimizar rutas, anticipar necesidades o detectar patrones de deterioro. En las residencias más avanzadas, los algoritmos evalúan si los protocolos de atención se están aplicando correctamente.

¿Qué significa esto para un auxiliar de ayuda a domicilio o un técnico en instituciones sociales? Que en su puesto de trabajo encontrará registros digitales, aplicaciones de seguimiento, alertas automatizadas y, progresivamente, herramientas de apoyo a la decisión. Necesitará saber usarlas, entender su lógica, saber cuándo confiar en ellas y cuándo la situación real de la persona que está atendiendo requiere un criterio distinto al que marca el sistema.

Eso no lo aprende solo navegando. Lo aprende con una formación sólida, procedimental y reflexiva, como la que ofrecen los Certificados de Profesionalidad.

Lo que significa todo esto desde la dirección de un programa de formación

Cuando preparamos el programa CUIDAR EL RUBIO, diseñamos el presupuesto de material, los talleres, los espacios formativos. Pero también pensamos, con mucha atención, en qué tipo de profesionales necesita este sector en 2026 y en los años que vienen.

La respuesta que encontramos no es diferente a la que dicen los datos: personas con una base técnica sólida —protocolos de higiene, movilizaciones, primeros auxilios, apoyo psicosocial, gestión del domicilio—, pero también con capacidad de adaptación, de comunicación, de criterio. Personas que sepan trabajar en entornos donde la tecnología está presente, sin que esa tecnología las desplace de lo que realmente importa: el vínculo, la presencia, la atención real a quien la necesita.

El informe de OBS Business School de esta semana lo resume bien: el mercado laboral del futuro no será una réplica del actual. La clave estará en la capacidad de adaptación y en la combinación de habilidades técnicas y humanas. En ningún sector esa combinación es más necesaria —ni más difícil de replicar artificialmente— que en el cuidado de personas.

Una reflexión final

Cuando alguien me pregunta si la inteligencia artificial va a quitar el trabajo a quienes se forman en atención sociosanitaria, mi respuesta es siempre la misma: no. Pero sí va a cambiar el tipo de profesional que el sector necesita.

Va a necesitar personas mejor formadas, más conscientes de la tecnología que las rodea, más capaces de ejercer criterio propio cuando el algoritmo no puede ver lo que ellas ven: que hoy ese señor está triste, que esa señora necesita cinco minutos más, que esta familia está al límite y necesita que alguien escuche.

Eso no se automatiza. Y mientras haya personas mayores que necesiten cuidado —que las habrá, cada vez más— habrá trabajo para quien sepa hacerlo bien.

Eso es lo que haremos en mi Programa de Empleo y Formación. Formar a personas para hacer bien ese trabajo.


 Isabel E. Ortiz Fernández- Directora del Programa de Empleo y Formación CUIDAR EL RUBIO Ayuntamiento de El Rubio · Proyecto cofinanciado por la Junta de Andalucía



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