La UE endurece el control sobre la IA de alto riesgo: empleo, formación y datos personales bajo vigilancia

 


La UE endurece el control sobre la IA de alto riesgo: empleo, formación y datos personales bajo vigilancia

Reflexión inicial

Como profesional vinculada al empleo, la formación y la protección de datos, observo cada día cómo la Inteligencia Artificial avanza a gran velocidad en empresas, administraciones y centros formativos. Sin embargo, cuanto más se extiende su uso, más evidente resulta una cuestión que considero esencial: no todo lo técnicamente posible es automáticamente adecuado, justo o seguro.

La IA puede ayudarnos a mejorar procesos, ahorrar tiempo y tomar decisiones con mayor agilidad. Pero también puede influir en aspectos muy sensibles de la vida de las personas: su acceso al empleo, su evaluación, su formación o el tratamiento de sus datos personales. Y precisamente por eso, creo que este es un momento clave para pasar de la fascinación por la herramienta a una visión más madura, más responsable y más comprometida con los derechos de las personas.

En este contexto, la noticia publicada por la Comisión Europea el 19 de mayo de 2026 me parece especialmente relevante.

La UE aclara qué sistemas de IA pueden considerarse de alto riesgo

El pasado 19 de mayo de 2026, la Comisión Europea publicó el borrador de nuevas directrices para aclarar cuándo un sistema de Inteligencia Artificial debe ser considerado de alto riesgo conforme al Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial. Además, abrió una consulta pública dirigida a empresas, administraciones, desarrolladores, entidades usuarias y ciudadanía interesada.

La consulta permanecerá abierta hasta el 23 de junio de 2026 y tiene como finalidad recoger aportaciones sobre la claridad de estas directrices y sobre la utilidad práctica de los ejemplos incluidos.

¿Por qué esta noticia es importante?

Esta noticia supone un paso muy relevante porque ayuda a concretar cómo debe aplicarse en la práctica el Reglamento Europeo de IA, especialmente en aquellos supuestos en los que la tecnología puede afectar de forma significativa a la seguridad, la igualdad de oportunidades o los derechos fundamentales de las personas.

A mi juicio, el valor de esta iniciativa está en que desplaza el debate desde una visión puramente técnica hacia una pregunta mucho más importante:

¿Qué ocurre cuando una herramienta de IA influye en decisiones que afectan a personas reales?

Y esa pregunta es especialmente importante en ámbitos como el empleo, la formación, la orientación profesional o la gestión de datos personales.

Qué se entiende por IA de alto riesgo

El Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como AI Act, establece que determinados sistemas de IA pueden considerarse de alto riesgo cuando se utilizan en sectores sensibles o cuando pueden influir de manera relevante en la vida de las personas.

Entre esos ámbitos destacan, entre otros:

  • empleo y selección de personal,
  • educación y formación,
  • acceso a servicios esenciales,
  • justicia,
  • migración,
  • infraestructuras críticas,
  • y toma de decisiones automatizadas.

Esto significa que no toda IA será de alto riesgo, pero sí deberán analizarse con especial cautela aquellas herramientas que puedan intervenir en decisiones relevantes sobre personas.

Impacto en empleo y formación

Desde mi ámbito profesional, esta noticia tiene una lectura muy clara: la IA puede mejorar muchos procesos, pero en empleo y formación no puede implantarse sin criterio, sin supervisión y sin garantías.

En selección de personal, evaluación de candidaturas, orientación laboral o seguimiento del alumnado, la IA puede ser útil. Pero también puede introducir sesgos, reducir transparencia o afectar derechos si no se utiliza correctamente.

Por eso, esta nueva etapa normativa exige a empresas, centros de formación y administraciones algo más que innovación: exige responsabilidad, control humano y seguridad jurídica.

Normativa que regula esta materia

La noticia se enmarca principalmente en la siguiente normativa:

  • Reglamento (UE) 2024/1689, por el que se establecen normas armonizadas en materia de Inteligencia Artificial (AI Act).
  • Reglamento (UE) 2016/679, Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).
  • Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.

En el caso del AI Act, son especialmente relevantes:

  • el artículo 6, sobre clasificación de sistemas de IA de alto riesgo,
  • el Anexo III, que recoge ámbitos sensibles,
  • y las obligaciones específicas aplicables a este tipo de sistemas.

Conclusión

La Inteligencia Artificial ya no puede analizarse únicamente desde la innovación o la productividad. Cada vez está más presente en decisiones que afectan directamente a personas, trayectorias profesionales y derechos fundamentales.

Desde mi punto de vista, esta es la verdadera cuestión de fondo: la clave ya no es solo saber usar la IA, sino saber usarla con responsabilidad.

Porque el futuro no pertenecerá únicamente a quienes incorporen tecnología, sino a quienes sepan hacerlo con equilibrio, criterio ético, cumplimiento normativo y respeto a las personas.

Isabel E. Ortiz Fernández
Directora de Empleo y Formación · Docente IA · Experta en RGPD

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